12 de dic. de 2011

Sueño y pesadilla de Europa en el dormir de los ciudadanos

- ¿Integración fiscal? Sí, incluso global, pero con más progresividad. No puede ser que la crisis la paguen los mismos que más la están padeciendo y no los que la han provocado o los que se beneficiaron de la burbuja.
- ¿Más Europa? Sí, incluso más ONU, pero con verdadera democracia y transparencia.
- ¿Austeridad? Sí, pero no precisamente entre quienes ya viven en la pobreza o cerca de ella sino por parte de quienes más recursos emplean contribuyendo al calentamiento global.
- ¿Más trabajo? Sí, para todos los que no lo tienen, repartiendo el que existe en el mercado o creándolo con presupuesto público.
- ¿Límite a la deuda o incluso al déficit? Sí, siempre y cuando se eliminen los límites a la tributación de las rentas altas de modo que ante la necesidad estas aumenten su cuota para evitar el colapso de los derechos sociales y la implosión de la economía básica.
- ¿Tratar a cada país según su saldo? No. Eso no. Es una trampa comparar las cuentas territorialmente en un mercado común. La riqueza de una región puede haber salido de los negocios en cualquier otra. Y por la misma razón no se puede pedir que un territorio, incluyendo sus pobres, pague las deudas de otro. En lugar de ello se debe equilibrar la riqueza de quienes se han beneficiado, estén donde estén, con la suficiencia de todos.

Sólo con integración social llegará una verdadera Unión Europea. Hay que evitar que las grandes empresas sigan jugando con los países de modo que las diversas administraciones tengan que competir a la baja en leyes fiscales, laborales y medioambientales para atraer inversiones.

Pero por desgracia los políticos actuales están arruinando el atractivo de la UE al vincular la integración de los países con las políticas que favorecen a la gran banca y a las grandes fortunas en detrimento de la mayoría de los ciudadanos. Entre tanto ahí continúan los derivados financieros, los paraísos fiscales -incluso dentro de la propia UE- o los improductivos fondos de inversión globales que vienen a suponer una fuga de capitales legal y alimento para la criminal burbuja alimentaria.

Las mentiras delatan sus intenciones: el déficit no es el responsable de la crisis, como afirman; no había déficit cuando esta se inició; fue la crisis la que trajo el déficit; y son los años de bajadas de impuestos a las rentas altas y los años de liberalización de mercados los que crearon las burbujas y los que han traído las crisis actuales, incluida la más grave crisis ecológica, despreciada en Durban.



Construyendo una Unión Fiscal en Europa - Miguel Otero from ATTAC.TV on Vimeo.